Si bien es muy entretenido, adictivo, divertido y esas cosas, también es cierto que la procrastinación es un tipo de vicio y mal silencioso si no se toman las medidas necesarias para controlar nuestras compulsivas intenciones de procrastinar.
No digo que no lo hagas, pero toma medidas, no lo hagas de manera obsesiva. ¿ Por qué? porque aunque no lo creas puede dañar tu persona.
Cuestión de tiempo
Si por cada minuto que pasamos procrastinando nos pagarán, creánme que tendríamos una buena pasta en nuestras manos. Por desgracia no es así. Y lo peor de todo es que no tenemos tiempo para posponer las cosas. Pues como Universitarios, Freelances o lo que hagas, el tiempo es algo preciado, tanto que no es mentira eso que dicen: El tiempo es oro.
Con ahorro de tiempo, ahorras energía
Pues si te pones a organizar hasta el tiempo de procrastinación, sería efectivo en términos energéticos. Pues en lugar de hacer todo al último minuto lo puedes ir haciendo en lapsos pequeños, durante un tiempo. Y además de no cansarte física y mentalmente, te ahorras y evitas las consecuencias del estrés.
Es preferible una puerta a una ventana abierta
Ya tenemos dos factores, tiempo y energía. Que en la mayor parte del tiempo empleamos para procrastinar y que si lo invertimos bien, podremos hasta aprovechar todas las buenas oportunidades que se nos presenten. Pues tendríamos el tiempo necesario y la suficiente energía y ganas de hacerlo. Y sí, las oportunidades vienen y van, cuando se cierra una puerta se abre una ventana. Pero es preferible que se abra una puerta a una ventana. ¿o no?
Buena o mala reputación
Como bien sabemos, nuestra reputación es una de nuestras mejores o peores cartas de presentación. Ya sea para un empleo o relación de cualquier tipo. Con la procrastinación obsesiva podemos perder mucha de nuestra buena reputación afectando nuestras relaciones personales y/o profesionales.
Consejo.. procrastina cuando tengas tiempo de hacerlo, no antes.